Nunca me pediste nada más que esto.
Reconozco que ciertas veces uno se ve impulsado a escribir por situaciones extraordinarias, fuera de lo ordinario, de lo de todos los días... Pero algunas veces, cosas increíbles nos acompañan, son parte de nuestras vidas, y perdemos la perspectiva de lo importantes y vitales que son. Como qué te preguntarás? Como vos, como una amiga, una persona que pasó más años compartiendo éxitos y fracasos que alguien de mi propia familia. Como vos, como quién a pesar de no pedir tu compañía, tu crítica, tu cariño y respeto, lo obtuve siempre (según recuerdo) y sin pedirlo ni una sola vez.
Que es más valioso? Algo importante que uno necesita, lo solicita y lo obtiene? O algo que es MUY importante, no sabe que lo necesita, no lo solicita y lo obtiene de todos modos?
Creo que vos sabes la respuesta amiga mía. Sabes el valor de tu existencia en mi existencia (y anhelo que sea recíproco), y como sé que me conoces, sabes la respuesta.
Nunca nos pedimos nada. Ni espacio, ni respeto, ni siquiera silencio para oírnos. Lo que necesitamos del otro, creo yo, siempre lo obtuvimos, con la premonición de las mentes conectadas, las ideas compartidas, los momentos transcurridos y las risas cómplices...
Años, días, momentos, todo junto es una historia, un ratito, todo se resume a la historia de nuestras vidas, que comenzó mucho antes de que notáramos que podríamos haber existido sin conocernos, pero aún así, nunca lo pensé, vos, como pocos, son parte inequívoca de mi vida. Una parte que no quisiera que fuera de otro modo.
Siento a veces que doy poco, muy poco, pero, podría darte más? Necesitas más de mí? No creo. Si algo estoy seguro de vos, es que sos lo suficientemente fuerte para subsistir sin mí y sin mi oído... pero como lo disfruto cuando compartimos unos mates, un pool, unas líneas electrónicas, entre todas las personas de este mundo, vos, mi amiga, me conoces mejor de lo que me atrevo a reconocer, y aún así tantas líneas y palabras y partidos siento que tenemos por delante...
Pudimos habernos condenado a un futuro de compañía forzada, escapando de errores y de una edad de soledad que temíamos... por suerte no sucedió... por suerte, porque nuestras vidas serían otras, nuestras familias y nuestros corazones hubieran envejecido diferente.
Gracias por estar siempre, por no haber pedido nunca nada, ni siquiera "permiso" para entrar en mi casa o en mi vida.
Gracias.
Que es más valioso? Algo importante que uno necesita, lo solicita y lo obtiene? O algo que es MUY importante, no sabe que lo necesita, no lo solicita y lo obtiene de todos modos?
Creo que vos sabes la respuesta amiga mía. Sabes el valor de tu existencia en mi existencia (y anhelo que sea recíproco), y como sé que me conoces, sabes la respuesta.
Nunca nos pedimos nada. Ni espacio, ni respeto, ni siquiera silencio para oírnos. Lo que necesitamos del otro, creo yo, siempre lo obtuvimos, con la premonición de las mentes conectadas, las ideas compartidas, los momentos transcurridos y las risas cómplices...
Años, días, momentos, todo junto es una historia, un ratito, todo se resume a la historia de nuestras vidas, que comenzó mucho antes de que notáramos que podríamos haber existido sin conocernos, pero aún así, nunca lo pensé, vos, como pocos, son parte inequívoca de mi vida. Una parte que no quisiera que fuera de otro modo.
Siento a veces que doy poco, muy poco, pero, podría darte más? Necesitas más de mí? No creo. Si algo estoy seguro de vos, es que sos lo suficientemente fuerte para subsistir sin mí y sin mi oído... pero como lo disfruto cuando compartimos unos mates, un pool, unas líneas electrónicas, entre todas las personas de este mundo, vos, mi amiga, me conoces mejor de lo que me atrevo a reconocer, y aún así tantas líneas y palabras y partidos siento que tenemos por delante...
Pudimos habernos condenado a un futuro de compañía forzada, escapando de errores y de una edad de soledad que temíamos... por suerte no sucedió... por suerte, porque nuestras vidas serían otras, nuestras familias y nuestros corazones hubieran envejecido diferente.
Gracias por estar siempre, por no haber pedido nunca nada, ni siquiera "permiso" para entrar en mi casa o en mi vida.
Gracias.
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